Las áreas con mayor densidad de población son las que están alrededor de las aglomeraciones de Bruselas-Amberes-Gante-Lovaina —región conocida como el Diamante Flamenco— así como en otros centros urbanos importantes (principalmente Lieja, Charleroi, Brujas, Namur, Mons, Courtrai y Hasselt). La región de las Ardenas es la que tiene menor densidad de población del país.
Las ciudades principales (con su población entre paréntesis) son Bruselas (1.006.749 en la ciudad s.s. y unos 2 millones en su aglomeración), Amberes (457.749 en la comuna y 900.000 con su área metropolitana), Gante (230.951), Charleroi (201.373), Lieja (185.574 en el municipio y 600.000 en su aglomeración) y Brujas (117.253).
Desde la independencia, el catolicismo, aún contrarrestado por el librepensamiento y los movimientos francmasónicos, ha tenido un papel importante en la política de Bélgica. La constitución laica permite la libertad de culto, y el gobierno, por lo general, respeta este derecho en la práctica. Según una encuesta realizada en 2001, cerca del 47 por ciento de la población de Bélgica se declara católica, seguida por los que se declaran musulmanes, con un 3,5 por ciento.
Como reflejo de los conflictos políticos históricos entre el librepensamiento y los sectores católicos de la población, el sistema de enseñanza en cada comunidad se divide en una rama laica controlada por las comunidades, las provincias, o los municipios, y una rama religiosa —en su mayoría católica— subvencionada y controlada tanto por las comunidades como por las autoridades religiosas (en su mayoría diócesis). No obstante, cabe destacar que —al menos en el caso de las escuelas católicas— las autoridades religiosas tienen un poder muy limitado.
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